El otro día fui de compras. Sólo quería unos vaqueros normales. Sin rotos, ni manchas de lejía, ni costuras imposibles, ni súperslim, ni cagados... No los encontré.
Hoy,
si quieres llevar vaqueros, tienes que elegir entre ir embutida cual morcón murciano con mezcla de descosidos, manchas y arrugas imposibles o llevarlo cuatro tallas más grandes y parecer Cachuli
en los 70 porque eso es otra, el que no tiene el tiro extrabajo, lo
tiene extraalto y si encuentras uno con el tiro normal, el ultraslim te
corta el riego sanguíneo o por el contrario tiene pata de elefanta.
Cuando estaba al borde de la hernia cerebral, agotada y fucsia de rabia e indignación, me pareció encontrar uno normal. ¡Menos mal, aún había esperanza! No tenía tachuelas,
¡bien! ni rotos, ¡bien! ni manchas, ni súperslim estrangulador de piernas ni pata elefanta
¡¡bien, bien, bien!!... ¡Bien infeliz! cuando lo estiré le ví el microtiro
con su correspondiente microcremallera que no cubriría ni la microcadera de una microadolescente. No hay derecho.
Pero lo más sangrante fue cómo me miró la chica cuando le pedí un vaquero normal, que le faltó decirme: "¿¿Pero tú de dónde sales, del Pleistoceno?? no bonita, aquí no tenemos de eso"
Básicamente tenía que elegir entre tachuelas, salpicaduras de lejía, purpurina, arrugas perpetuas, descosidos, zurcidos o todo junto. Salí sin vaquero y sintiéndome un poco menos moderna.
Ya
no fabrican vaqueros para gente ¿simple? porque ojo, no estoy diciendo
que Kim Kardashian, por ejemplo, tenga que conformarse con unos vaqueros
rectos, lisos y azules de toda la vida, Dios me libre. Ella puede
seguir embasándose al vacío con vaqueros recubiertos de circonitas y
descosidos estratégicos y hacerse una chaqueta con forro de pestañas de poni si quiere, que para eso es Kim Kardashian -mejor no le demos ideas- pero los
fabricantes deberían asumir que no todo el monte es Kim Kardashian y
que algunas preferimos la comodidad de poder respirar sin tener que rasgar el pantalón... somos así de
melindrosas.
Yo
sigo buscando, no me rindo, pero la cosa se complica, el cerco se hace
cada vez más pequeño, me voy quedando sin tiendas en las que buscar y
empiezo a desesperarme. ¿Dónde están los vaqueros normales? ¿me superará la adaptación al medio y acabaré imitando a Kim Kardashian? ¿¿a Cachuli?? -un momento, que me estoy poniendo nerviosa-. Le obligan a una a ser moderna, moderna por necesidad, mire usted, no por elección y yo
soy moderna, que escucho los 40 Principales -como diría mi hermana-
pero hay cosas por las que no paso, ya pueden llover morcones de chocolate que no, ya se pueden abrir los mares ¡qué no!
Besos enormes majos y majas.